Unas veces se gana y otras se aprende.

El sábado, Prebenjamin A jugó contra el Paiosaco en su campo. Aunque en la ida les habíamos ganado por un 1-0, cuando visitamos su campo, el marcador quedó 3-1. No ganamos en resultado de partido, pero una vez más hubo un gesto muy bonito que queremos compartir.

Durante la segunda parte del partido, un jugador del equipo del Cristo Rey resultó golpeado en la cara. Salió del partido con su entrenador porque le dolía como para no poder continuar en ese momento. Nuestro equipo fue con 8 niños justos al partido. No había posibilidad de cambio. Ante este suceso, el entrenador del equipo contrario, llamó a uno de sus jugadores y lo sentó en el banquillo.

Cuando nuestro jugador se encontró con fuerzas volvió a entrar al campo y el jugador de Paiosaco también.

No fue el único gesto que tuvo este entrenador. Aunque ellos tenian niños en banquillo, los sacó a todos a jugar pero no hizo muchos cambios, ya que nuestro equipo jugaban siempre los mismos: fue la solución más justa para los nuestro y los suyos.

Siempre gusta ganar, pero cómo nos gusta aprender y vivir este tipo de situaciones. Unas veces se gana y otras se aprende es una frase que dice cada vez que pierden por marcador un niño de este equipo de Prebenjamin A y que el sábado tuvo mucho más sentido que otras veces.